Nuestros soles siendo felices en casa

Nuestros soles siendo felices en casa

El comienzo de los desconocido

31 de diciembre de 2019

Como familias colombianas disfrutando de nuestros festejos decembrinos, finalizando un año más, entonando  nuestra típica canción “ Yo no olvido el año viejo, porque me ha dejao’ cosas muy buenas…» sintonizando nuestra emisora; Candela, Candela solo éxitos y escuchando la oración sagrada del  gran conocido e infaltable William Vinazco Ché, contando de forma regresiva 5, 4, 3, 2 ,1 y llega consigo el tan anhelado ¡feliz año!

Y los abrazos se confunden sin cesar, el besito para la mamá, el esposo, la tía, la prima etc. Bueno para toda la familia, porque es el momento de empezar, de dejar atrás los momentos duros de un año que ya  ha pasado, el renovarse y prometerse que todo será  mejor.

Mientras tanto, ese mismo 31 de diciembre

La  Comisión Municipal de Salud de Wuhan (provincia  de Hubei, China) notifica un conglomerado de casos de neumonía en la ciudad. Posteriormente se determina que están causados por un nuevo coronavirus.

1 de enero de 2020

La OMS establece el correspondiente Equipo de Apoyo a la Gestión de Incidentes en los tres niveles de la Organización —la Sede, las sedes regionales y los países— y pone así a la Organización en estado de  emergencia para abordar el brote.

4 de enero de 2020

La OMS informa en las redes sociales de la existencia de un conglomerado de casos de neumonía —sin fallecimientos— en Wuhan (provincia de Hubei).

Entonces dábamos comienzo a este esperado 2020, un año de cambios, de nuevos proyectos, en fin. Tomamos nuestra rutina una vez más, los adultos trabajan y los niños, nuestros niños ingresan a su amado colegio y en nuestro caso un reto más, estrenar colegio; nuestra pequeña conocería y compartiría con otros niños y todo sería fabuloso porque simplemente era nuevo.

Ingresa a nuestra cabeza ese tal coronavirus que desde diciembre aún seguía siendo una palabra desconocida para nosotros pero inminente para el mundo y entonces empieza este recorrido por una lucha ya no tan lejana ya se convertía en propia. 

11 de marzo de 2020

Se recibe un primer mensaje por medio de Phidias: “El Liceo Moderno American School aplica acciones de contención y prevención ante el coronavirus COVID 19”.

15 de marzo de 2020

“Alto en procesos académicos” dictó el Liceo en su comunicado.

Empezamos este camino poco esperado, con mucha incertidumbre porque desde ahora nada sería presencial, todo sería a través de una pantalla sea cual sea: celular, tablet, computador propio, el prestado, el nuevo, el viejo; como sea el hecho es estudiar, y entonces, ellos, nuestros pequeños mostrándonos su lado, nuestros soles, como se titula este corto, pero espero, muy sustancial artículo. 

La enseñanza-aprendizaje en estos tiempos nos da la oportunidad de conocer alternativas diferentes a lo tradicional y el “romper esquemas” es una frase famosa en nuestros días; nuestro Liceo, ha sido gestor permanente de llevar a cabo dicha acción ofreciéndonos esta alternativa virtual como un camino hacia el cuidado y hacia la prevención.

Pero lo que pocos saben es lo que se vive al interior de nuestros hogares: antes, durante y después de encender y apagar las pantallas, se resume en tres momentos en los que nosotros como padres ahora fortalecemos nuestra labor docente no solo apoyando la labor del Liceo sino apropiándonos de temáticas, volviendo al pasado para que nuestros soles tengan claro todo lo que sus profes le imparten; volviéndonos niños para evitar el aburrimiento pero a la vez no dejar de ser adultos, partiendo nuestro tiempo entre ser y hacer hogar–colegio y familia, volviendo a creer que cuando estemos unidos como familia sea cual sea la tipología de esta, todo estará mejor. 

Es claro el aprendizaje no es el mismo pero si ha sido un buen momento para aprendernos a conocer, incluso a nuestros propios hijos, dándonos cuenta de sus capacidades y comprobando que sus profes se esfuerzan por hacer lo suyo desde casa.

La experiencia en conclusión se convierte en oportunidad de crecer, de compartir, de ser;porque ser padres implica una labor más allá de solo llevar dinero a la casa; implica todo una maleta cargada de cosas que unidas se convierten en simplemente vida. Porque pese a las adversidades, siendo conscientes de nuestra nueva realidad, podemos ver lo invisible.

Nuestros hijos que son soles en la mañana despertando dispuestos a sonreír y cumplir pero sobre todo a confiar en que esto es pasajero y así como nosotros, ellos volverán a como dice mi MARIANA: “ Mami, el otro año te juro que jugaré más, hablaré más , seré diferente pero, ¡seré feliz mami feliz de volver a mi colegio!”

Crónica por: Luisa Porras
Madre de Familia – Kids School

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